Por Ángel Escalera. (13-10-2009)

Las cofradías malagueñas se enfrentan a nuevos retos. Entre ellos está el de la reorganización de los horarios de las procesiones. Si hace tres o cuatro décadas se consideraba un honor ser la hermandad que cerrase los desfiles de cada día ahora es más bien una cruz, porque la cofradía que va en último lugar se encuentra con muy poca gente en la calle y con un recorrido oficial con demasiados huecos en las sillas y tribunas.
Esa circunstancia es la que está detrás de que dos cofradías muy señeras y populares, como son el Cautivo y el Rocío, se estén planteando muy seriamente pasar la próxima Semana Santa en primer lugar por el recorrido oficial, aunque de ese modo tengan que salir a primera hora de la tarde, casi a la hora de la comida.
Prefieren el sol y el calor antes que la luna y la noche. ¿Y por qué, cabe preguntarse, están dipuestas esas dos hermandades a dar un giro tan radical a su orden de procesión? Muy sencillo: para no encerrarse tan tarde. Tanto el Cautivo como el Rocío tienen unos caminos muy largos y eso hace que cuando terminan el itinerario oficial aún les quedan varias horas hasta el momento de su encierro.
De vuelta a su casa hermandad, en el barrio de la Trinidad, en el caso del Cautivo, y de la Victoria, en el del Rocío, hay poco público en las calles y se enfrentan a muchas dificultades y la presencia de gamberros que molestan a los componentes de los cortejos, lo que desluce la procesión y crea tensiones innecesarias.
La Agrupación de Cofradías, que para eso se creó en 1921, debe tomar cartas en el asunto y hacer un estudio reposado y profundo de la situación. Y, con el acuerdo de todas las hermandades, efectuar los cambios de horarios e itinerarios que sean precisos. Hay que mirar más por el bien común de la Semana Santa de Málaga que por el bien particular. Esa reestructuración de horarios e intinerarios es necesaria en función del panorama actual. Dejarlo todo como está es lo más cómodo, pero no lo más adecuado. Y tampoco se soluciona el problema porque la cofradía que va la última pida el cambio a la primera. Siempre habrá una cofradía que cierre los desfiles, y no se trata de desvestir a un santo para vestir a otro.
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