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Hay quienes tachan de hortera y cateta esta manifestación de fe. Y yo les digo desde aquí que se equivocan. Hay que tener un pedazo de Alhaurín el Grande en el corazón para sentir cómo la procesión del Cristo de la Vera-Cruz se gana al que la contempla. La honestidad y sencillez de las gentes de este pueblo de la Sierra de Mijas lo preparan todo con meticulosidad durante el año. Y todo sale perfecto, como siempre: solemne y elegante.

El pasado 2 de mayo, como todos los años, se congregaba ante la Ermita de la Vera-Cruz el pueblo de Alhaurín el Grande. Ya entrada la madrugada del día 3, la comitiva se ponía en marcha. Una cruz guía maravillosa habría la procesión, compuesta de flores blancas. El suelo había quedado alfombrado de romero. Al paso de los nazarenos y otros integrantes de la comitiva, desprendía un penetrante aroma que purificaba el ambiente frío de aquella noche de primavera con reminiscencias invernales.
El atuendo del nazareno de los Verdes es absolutamente delicado. Terciopelo verde bordado en oro conforman una túnica con cola y cíngulo dorado. Calzan sandalias y el capirote es achatado, descubierto para los niños. Algunos llevan capa blanca o portan unas curiosas hachetas adornadas con un centro de flores. Estos centros de flores otorgan al acto un ambiente festivo y primaveral muy original.

Varias bandas de música ambientaban la procesión. Cornetas y tambores de Mijas, Agrupación de la Soledad de Pozoblanco y, por último, la Pepa, famosa y estupenda banda de la propia cofradía.

Las blancas mantillas de gloria, con vestido y tacones verdes seguían a la representación de cada uno de los titulares de la hermandad de los Verdes y del Santo Sepulcro.

Al final, la Legión, que tiene el honor de acompañar al Señor cada año. Algunos pequeñitos legionarios daban una expresión desenfadada y entrañable al cortejo, acompañados de la ya tradicional cabra. Esto, unido a las virguerías y maniobras de los soldados, iban corriendo un velo de solemnidad a la procesión y custodiaban al señor.

Al final, acompañada de La Pepa, la joya de la madrugada. El Cristo de la Vera-Cruz salía con dificultad de la ermita. A los sones de “A ti Manué” bajaban el trono del crucificado por la escalinata del templo. Entre olores a incienso y a fresco romero cogido en la sierra esa misma mañana, el Señor del Convento descendía por la Calle Convento y, después, por la Cruz. Al paso de los balcones engalanados para tan solemne ocasión con banderas y cruces de flores, las petaladas caían sobre el cristo. Con las emociones a flor de piel, verdaderas cortinas de pétalos recogidos de los vergeles de Alhaurín caían sobre el señor muerto durante minutos enteros. La excelente talla se encuentra coronada de espinas, con potencias y pelo natural. Llevaba un faldón blanco bordado en oro y estaba clavado en una cruz arbórea con remates dorados, tras la que crecía una mata de helechos. El trono, toda una joya dorada, se encontraba esmeradamente cuidado y decorado con ánforas con flores blancas y verdosas. Cuatro arbotantes dorados completan el trono que custodia al Señor del Convento. Los hombres de trono se deshacen en vivas para su cristo, y el silencio de la noche se funde con la devoción al señor y los clarines de la música.

Todo un elenco de emociones fuertes y de sentimientos contrastados. La euforia, el espectáculo, el ornato y la sobriedad se dan cita cada año el Día de la Cruz. Milimétricamente programada y cuidada, la comitiva avanza a paso lento y parsimonioso por las calles de casas encaladas y especialmente ajaezadas para la fiesta. Los alhaurinos son estrictos a la hora de honrar a sus titulares con calles limpias y bien decoradas. Ponen todo su empeño en darlo todo esta noche. Se visten con sus mejores galas para que el cristo les de su bendición. Medio pueblo lo hace hoy, Día de la Cruz; medio el Día de los Moraos, pero todos participan con respeto y silencio en ambos eventos.
Les habla un alhaurino desarraigado y, si alguien ha tenido a bien leer este modesto relato, sabrá que este alhaurino sigue teniendo su corazón y su niñez en este pueblo que tan sencilla y elegantemente venera a sus titulares. No es una catetada porque aquí la gente no cruza por la procesión ni rompe el respeto a Cristo; es, simplemente, un día grande.

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Respuestas a esta charla

Muy buenas os dejo con un video mio para www.lapepa1980.com, que refleja uno de los mejores momentos de la noche del 3 de mayo.
http://www.youtube.com/watch?v=XivQ6UmNqOY&feature=player_embedded
Mas videos sobre el dia de la cruz 2010 en www.lapepa1980.com
saludos¡
muchas gracias, Juan. Fue un placer volver a ver el Señor del Convento este año. Como siempre, supremo.

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