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Archicofradía de la Sangre

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Archicofradía de la Sangre

Miembros: 65
Última actividad: Feb 19

"Archicofradía de la Sangre: cinco siglos de historia y devoción". He creado este grupo con la ilusión de aprender más sobre la Semana Santa de Málaga y de la Archicofradia de la Sangre, a pesar de que mis orígenes no son de Málaga; Me gustaría que tanto hermanos de la Archicofradia como cualquier otro miembro aportara a este grupo comentarios,videos... y cualquier otro dato de interés sobre esta Archicofradia.Iré añadiendo fotos, videos y vivencias del recorrido procesional de la Archicofradia de la Sangre en 2009.

Con el permiso de la Archicofradia de la Sangre, adjunto la historia que se detalla en la página oficial. www.archicofradiadelasangre.es "Vázquez Otero cuenta que estando unos pescadores en el mar efectuando su diaria tarea de la pesca, saltó una borrasca que llevó a la jábega mar adentro desde donde no podía divisarse ni tan siquiera el contorno de las playas, ni monte alguno de los que circundaban la ciudad. El patrón a pesar de ser hombre experto en estos trabajos, no podía dominar la embarcación, a la cual cubrirían las olas de forma tenebrosa; mientras en el cielo aparecían negros nubarrones que hacían temblar de miedo a los jabeotes. Los momentos eran dramáticos y viendo aquellos hombres que el naufragio se acercaba irremediablemente imploraron la misericordia de Dios y el perdón divino, resignándose a morir como buenos cristianos.

Muchas horas de pánico llevaban aquellos pescadores, y ya las fuerzas les iban faltando cuando vieron abrirse entre las nubes un rayo de sol. Esta claridad, bella y extraña a la vez, daba justo en un punto de las aguas revueltas, y sobre éstas, la imagen de un Cristo Crucificado flotaba entre las olas. El patrón, haciendo un gran esfuerzo dirige la embarcación hacia ese punto, y mientras la pequeña nave se va acercando disminuye la borrasca por completo y el mar se queda completamente sereno. La tripulación, dando gracias al cielo por el favor recibido recoge la imagen, pero cual no sería la sorpresa de estos hombres al contemplar como de la herida del costado de Jesús, está brotando la sangre lentamente. Cuando la embarcación al fin llega a la playa, se encuentra en ella los familiares de los pescadores, que asustados por la fuerte tormenta se han acercado a la mar con la angustia y el temor de que la embarcación haya zozobrado. Al principio no comprenden lo que ocurre y piensan que es un hombre herido lo que traen entre ellos, tal es la impresión que da la imagen, pero al comprobar como brota la sangre del divino costado todos caen de rodillas ante el milagroso hecho que están presenciando.

Vázquez Otero cuenta " que desembarcada la efigie, en medio de un gran silencio es trasladada por todos a una capilla que existía en aquellos alrededores...". El autor malagueño debe referirse al hablar de esta capilla a una ermita cercana existente entre el Cerro de San Cristóbal y el monte de Gibralfaro, en donde estaba establecida por aquel entonces la Orden de la Merced. Desde aquel día el milagro cundió por la ciudad, dándole al Crucificado la denominación de Cristo de la Sangre."

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Iniciada por Adeclemar Feb 19.

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Comentado por juan moreno perez el octubre 3, 2011 a las 8:13pm
gracias amigos,por verme unido a vuetra cofradia
Comentado por Adeclemar el abril 6, 2011 a las 8:32pm

TRASLADO 2011

Domingo (10.04.2011) de Pasión

 

Eucaristía Archicofradía de la Sangre
10:00 h. En la Iglesia Parroquial de San Juan, Málaga, Spain
Eucaristia solemne de Pasión y Via-Crucis previos al traslado de los Sgdos. Titulares a la casa de hermandad para su entronización..


Traslado Sgdos Titulares Archicofradía de la Sangre
11:30 h. Desde Iglesia Parroquial de S. Juan a la casa de hermandad. 

Recorrido: San Juan (Iglesia Parroquial de San Juan), Plaza Félix Sáenz, Nueva, Especerías, Plaza de la Constitución, Granada, Santa Lucía, Plaza de los Mártires, Comedias, Plaza del Teatro, Álamos, Dos Aceras (casa de hermandad).

Comentado por Adeclemar el marzo 28, 2011 a las 7:11pm
PARA DEJAR CONSTANCIA REPRODUZCO ESTE ARTÍCULO DE J.M. DE LAS PEÑAS PUBLICADO EN EL DIARIO SUR DE MÁLAGA (04.04.2007)
LA INVESTIGACIÓN: La Sangre, cinco siglos de historia
La archicofradía de San Felipe Neri se encuentra inmersa este año en la celebración del quinto centenario de las primeras constituciones conocidas.
LA INVESTIGACIÓN: La Sangre, cinco siglos de historia
EN LA MERCED. Imagen del grupo escultórico en la iglesia.


 
LA devoción y el culto a la Preciosísima Sangre de Jesucristo son de fuerte arraigo en la historia de la iglesia, alcanzando en la Edad Media un gran apogeo. En España se va a propagar primeramente por Cataluña, donde a finales del siglo XIV San Vicente Ferrer funda en la iglesia de Nuestra Señora del Pino de Barcelona la Archicofradía de la Sangre. San José Oriol propaga y extiende por el levante español la devoción a la Preciosa Sangre del Redentor, fundando en Valencia el beato Juan de Rivera la hermandad de la misma advocación, así mismo siguen las fundaciones por ciudades como Alicante, Tarragona y Murcia. Será la Orden de la Merced la que hará suyo en el siglo XV la propagación del culto a la Sangre de Cristo, apoyando la fundación de instituciones en todos sus conventos con este objetivo devocional, muy especialmente en los de nueva fundación. Hemos de recordar que el fundador San Vicente Ferrer era acompañado en sus viajes apostólicos por un padre mercedario: fray Juan Gilabert.

En 1499, se establece en Málaga la Real, Militar y Celeste Orden de Nuestra Señor de la Merced, redentora de cautivos, asentando su primer convento en una ermita situada entre el cerro de Gibralfaro y el de San Cristóbal, junto al camino que iba de Málaga a Vélez-Málaga, donada a la comunidad de religiosos por el capitán Alonso Fernández de Rivera, uno de los conquistadores que acompañó a los Reyes Católicos en la reconquista de Málaga. La estrechez del sitio y el peligro de las incursiones de los berberiscos que desembarcaban con relativa facilidad en las playas de La Caleta, hicieron que la Orden en 1507 obtuviese de la ciudad un solar frente a la Puerta de Granada, en el arrabal de los ganados, consagrándose su iglesia en 1509. Es en estos años cuando hay que situar la fundación de la Cofradía de la Sangre en Málaga, unida a la comunidad mercedaria, colaborando con la Orden en todas sus actividades caritativas y también en la liberación de cautivos.

Las primitivas constituciones de la Archicofradía de la Sangre datan de 1507. Aseveramos este dato documentalmente, ya que poseemos copia de unas reformas de las constituciones del año 1789, depositadas en el Archivo Histórico Nacional, en Madrid, donde se transcriben anteriores constituciones del año 1507. En este documento aparece el párrafo: « Constituciones de la Venerable Cofradía de la Sangre de Jesucristo Nuestro Señor, situada en el Real y Militar Convento de Nuestra Señora de las Mercedes de esta ciudad de Málaga en el año de 1507 ». Al final de este mismo documento se hace un resumen de las singularidades de la Cofradía y se dice: « tan antigua que por congruentes tradiciones, no dista mucho su erección de la conquista de esta ciudad, que por desolación repetida de epidemias y pestes, hay noticia de haberse oscurecido tan bellas memorias tan dignos monumentos de su creación y de cuya primitiva época aún resuena la heroicidad de sus primeros cofrades, no habiendo quedado de su inmemorial institución más vestigios que el patronazgo que goza sin contradicción sobre todas las Hermandades situadas en dicho Real y Militar Convento de Nuestra Señora de las Mercedes ».

Afortunadamente para la cofradía, las constituciones originales de 1507 aparecieron en 1991. Al final de dicho original se encuentra la fecha en que son escritas, perfectamente legible, 1 de abril de 1578. La fecha de 1507, aún no estando claro su origen, seguramente corresponda al momento en que la Cofradía de la Sangre, ya constituida, se instala en el recién alzado convento de la Merced. No formaliza sus constituciones hasta 1578, aunque éstas pudieron estar redactadas con anterioridad. Esta diferencia de tiempo, justifica las repetidas veces en que la frase «como ha sido uso y costumbre hasta aquí» aparece en las mismas, refiriéndose a distintas actividades de la cofradía.

Salida procesional

Es importante señalar el largo intervalo de tiempo que una hermandad tarda en formalizar unas constituciones en esta época. No obstante, por su interés y como ejemplo transcribiremos el capítulo 10 de nuestras primitivas constituciones que hace referencia a la salida procesional. Dice así: «Ordenamos y constituimos y tenemos por bien que el prioste y mayordomo todos los Jueves Santos en la noche de cada un año, para siempre jamás, saquen la procesión de la Sangre de Jesucristo, como ha sido uso y costumbre hasta aquí, con sus luminarias encendidas, que esta Cofradía tiene en el monasterio de Nuestra Señora la Madre de Dios, extramuros de esta ciudad, la cual dicha procesión ha de andar las estaciones en remembranza de la pasión de Ntro. Señor Jesucristo, y desde el dicho monasterio ha de ir a Ntra. Sra. de la Victoria, y desde allí al Señor Santiago y a la Iglesia Madre (la Catedral), y al Señor San Juan y a los Santos Mártires y desde allí ha de volver a la dicha capilla y monasterio de Ntra. Sra. la Madre de Dios».

De la dilatada historia de esta archicofradía citaremos brevemente algunos hechos importantes en la vida de esta corporación: En 1606, Juan Alonso de Moscoso, a la sazón obispo de Málaga, hace una clasificación de hermandades distribuyéndolas en diversas categorías, y coloca a la Sangre en el segundo lugar en unión de la Vera-Cruz. Uno de los numerosos privilegios que le fueron concedidos por los Pontífices, fue la agregación a hermandades de los Estados Pontificios, así Urbano VIII, en 1626, le concedió la agregación a la del Santísimo Crucifijo y Preciosísima Sangre, radicada en San Marcelo de Urbe de Roma, gozando todos sus hermanos de las múltiples gracias e indulgencias, indultos y privilegios que tenía la cofradía romana.

Más tarde se le concedió también agregación a la Cofradía de San Jorge de Roma. En 1633 un Breve Pontificio invistió al guión de la Sangre del privilegio de presidir todas las hermandades que estaban establecidas en la iglesia conventual de la Merced y que hicieran estación de penitencia en Semana Santa. Aquella hermandad que se resistiera o no cumplimentara esta disposición, sería multada. Tan alto se valoraba el llevar el guión en la procesión que el 6 de marzo de 1649 Gabriel Lasso de la Vega, segundo Conde de Puertollano, para reivindicar su derecho a ser el portador del guión, como de tiempo inmemorial lo hacían sus antecesores, promueve procedimiento legal en el Obispado. Los documentos de este pleito se custodian en el archivo histórico de esta archicofradía.

El 23 de septiembre de 1677, un Breve del Papa Clemente X concede indulgencias «a quien habiendo confesado y comulgado visitare la capilla de Ntro. Padre Jesús de la Sangre en la iglesia de Ntra. Sra. de la Merced, al mismo tiempo le son concedidos 6 Jubileos de sol a sol, distribuidos en días feriados o no feriados de la siguiente forma: Primer domingo de agosto, día de Ntra. Sra. de las Mercedes, día de la Inmaculada Concepción, Circuncisión del Señor y Jueves Santo, dejando los dos restantes a voluntad de la Archicofradía».

Cabe destacar que en el siglo XVII tuvo la Archicofradía de la Sangre, hermandades agregadas y establecidas dentro del Convento de Nuestra Señora de la Merced, que se beneficiaban de las numerosas gracias y privilegios que por su tradición y arraigo gozaba la de la Sangre. Estas tres corporaciones filiales, que años más tarde se harían independientes, fueron la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Llagas y Columna (1634), la Hermandad de los 72 Hermanos del Santo Sudario (1644), cuya tradición y advocación continúa hoy en la Sangre, y la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad (1694). Cuentan las crónicas que la procesión de 1798, ya puesto el sol, efectuaba su recorrido con sus hermandades filiales y las demás cofradías radicadas en el templo mercedario, presididas todas por el guión de la Sangre, de acuerdo con el privilegio de que gozaba.

Siglo XVIII

A finales del siglo XVIII, la Orden de la Merced hace un nuevo templo junto al primitivo que es el que llegó hasta nuestros días. La archicofradía construye a sus expensas una capilla que sobresalía del parámetro de la fachada a la calle San Juan de Letrán, situada en el lateral izquierdo del crucero de la iglesia, al lado del Evangelio. Allí fue trasladada la imagen del Santo Cristo para su culto, hasta los tristes sucesos del 12 de mayo de 1931 que fue incendiado el templo mercedario.

En 1835, el convento de la Merced fue afectado por la legislación desamortizadora auspiciada por el Ministerio de Mendizábal, destinándose sus claustros y dependencias a cuartel militar, esto supuso la exclaustración de la Orden de la Merced, entrando en un periodo de crisis todas las cofradías que radicaban en el convento. La Archicofradía de la Sangre acusó esta difícil coyuntura, viviendo momentos de postración, hasta que a mediados de este siglo es nombrado hermano mayor Jorge Gross, adquiriendo bajo su mandato una gran preponderancia. Incrementa notablemente el número de hermanos, figurando entre ellos a petición propia, el obispo de la diócesis, Juan Nepomuceno Cascallana. Uno de los actos de caridad que practicaba la hermandad, consistía en dar de comer a los presos de la cárcel el tercer viernes de cada mes y todos los de cuaresma. En 1858, el escultor malagueño Antonio Gutiérrez de León y Martínez, hermano de la archicofradía, talló y donó una imagen de la Virgen de los Dolores, sentada al pie de la cruz, efectuando su primera salida procesional en la Semana Santa de este año. En la actualidad sigue formando parte del grupo escultórico del trono del Cristo, gracias a la perseverancia del que fuera hermano mayor José Cabello Guirado, salvándola de los incendios de 1931 y de la Guerra Civil en 1936. Este mismo artista sería el encargado de completar el paso, años mas tarde, con otras dos esculturas.

En 1879, el hermano Manuel García Guerbós hizo entrega a la archicofradía de la imagen de María Magdalena que a sus expensas la había hecho tallar al citado Gutiérrez de León y según consta en acta de cabildo de 3 de septiembre de 1879, la había obsequiado con el objeto de completar el grupo con las efigies de la hermandad. Así mismo en 1880, se incorporó al paso una nueva imagen de San Juan Evangelista que vino a sustituir a una anterior documentada en el inventario de 1818, al objeto de completar el misterio del Calvario. La última salida procesional en el siglo XIX, la efectuó el Jueves Santo de 1867, uniéndose a la procesión de Nuestro Padre Jesús El Rico y Nuestra Señora de los Dolores de la iglesia de Santiago, para ir a la cárcel con el motivo de liberar al preso. Al final de este siglo las circunstancias políticas impiden el culto externo, por lo que se ve obligada a suspender su salida procesional como hacen la mayor parte de las demás hermandades. Continúa el culto interno y el Jueves Santo es velado el Santo Crucifijo por hermanos.

Entusiasmo

En 1909, tras una reunión celebrada el 24 de abril, el entusiasmo de varios hermanos, entre ellos el citado José Cabello Guirado y Ricardo Ramírez Vergara, se intensifica el culto al Cristo y el domingo 7 de julio de 1910, se celebra misa con comunión general en honor suyo. Conviene aclarar que la festividad principal de la archicofradía venía celebrándose de acuerdo con los estatutos el 3 de mayo, festividad de la Invención de la Santa Cruz, pero desde la extensión a la iglesia universal de la festividad de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, por el papa Pío IX, en 1849, se celebra la fiesta principal el primero de julio de cada año.

A principios del siglo XX, aunque no se salía en procesión, sí se montaba el grupo escultórico sobre modesto trono expuesto delante de la capilla que la archicofradía poseía en la iglesia de la Merced. Durante la segunda década del pasado siglo XX, se crea dentro de la parroquia de la Merced una congregación paralela a la archicofradía, llamada Asociación Procesional, con el ánimo de procesionar el Cristo por las calles en Semana Santa. El 15 de marzo de 1918 estos hermanos de procesión se integran dentro de la archicofradía, pero ya está en marcha la inquietud de salir procesionalmente el próximo año. Continuando con tesón su labor, consiguen los hermanos ver en la calle nuevamente a sus titulares, lo que llevan a cabo en la Semana Santa de 1919, con la colaboración de la Hermandad del Rico, haciendo juntas el mismo recorrido.

Es de hacer notar que dos o tres años antes de 1919, los hermanos sacaron en procesión penitencial al Cristo por las calles de la feligresía. En 1920, es nombrado hermano mayor Antonio Baena Gómez, iniciándose con ello, gracias a su labor y generosidad, una de las etapas más gloriosas de esta archicofradía. Hace nuevos todos los efectos procesionales, incorpora al trono, en 1922, las imágenes de Longinos a caballo y un sayón que sujeta las bridas del animal, realizadas por el escultor valenciano Francisco Marco Díaz-Pintado, más las figuras de las dos marías restantes, Cleofás y Salomé, de autor anónimo. De esta manera aparece un nuevo planteamiento iconográfico, la Sagrada Lanzada. En 1924, se realiza un nuevo trono, obra del escultor granadino Luis de Vicente, sustituyendo las imágenes anteriores de la Virgen, San Juan Evangelista, María Salomé, María Cleofás y María Magdalena por otras, talladas por Marco Díaz- Pintado. Obtiene del Rey Alfonso XIII el privilegio especial del uso del Pendón Morado de Castilla, por Real Orden de 4 de abril de 1922, al que se le rinden los correspondientes honores militares, siendo portador del mismo el primer año, el coronel del Regimiento de Borbón, César Muro de Zaro.

El Miércoles Santo de 1927, se celebró un acto singular. Una vez que el trono estuvo fuera de la iglesia de la Merced a los acordes de la marcha real fue sacado el Pendón de Castilla, y el cónsul de Chile, Daniel Vial Prieto, ante la imagen del Cristo de la Sangre hizo entrega a Baena de una bandera con los colores nacionales de su país, en prueba de admiración y afecto hacia la Archicofradía de la Sangre. Continúa la serie de valiosas reformas, que culminan el año 1929 con la salida procesional de un segundo trono, también realizado por Luis de Vicente, con la imagen de María Santísima de Consolación y Lágrimas, cuya bendición solemne se celebró el domingo 10 de marzo, al final del tradicional quinario de cuaresma, siendo efectuada por el canónigo penitenciario Antonio García y García, pronunciando un elocuente y piadoso sermón sobre el valor de las lágrimas de la Virgen.

Pérdidas

En los lamentables sucesos del 12 de mayo de 1931, la quema de la iglesia de la Merced, supuso un duro golpe para la Archicofradía de la Sangre, perdiendo todo su patrimonio. Este lamentable incendio destruyó la intensa labor de muchos siglos de vida cofradiera y espiritual. Entre los años 1932 a 1936 se celebraban solemnes misas los Miércoles Santo en la iglesia de Santiago, en honor a los Titulares de la hermandad, reproducidos en una fotografía iluminada. En 1937, un grupo de fervientes cofrades celebraron una misa en honor del Cristo desaparecido, en la parroquia de los Santos Mártires. Estas misas se repitieron en 1938, en Santiago, y en los años 1939 y 1940 en el santuario de la Victoria.

La archicofradía comienza a reorganizarse en 1940, gracias al impulso de un grupo de antiguos cofrades, trasladando su sede canónica a la iglesia parroquial de San Felipe Neri. En 1941, el imaginero malagueño Francisco Palma Burgos, talla la actual imagen del Cristo, que es bendecido por el obispo de la diócesis Balbino Santos Olivera y procesionada el Miércoles Santo de este año, acompañada tan sólo por la Virgen Dolorosa de Gutiérrez de León. Entre 1942-1943, la iconografía se había ampliado con las imágenes de una Dolorosa cedida por la comunidad cisterciense de la Encarnación y una talla de San Juan Evangelista del escultor levantino Amadeo Ruiz Olmos, siendo transformada la antigua Dolorosa de Gutiérrez de León en María Magdalena. Años más tarde, esta última volvería a recuperar su estado original, adaptando el busto a un nuevo candelero para presentarla erguida.

En la Semana Santa de 1945, después de catorce años, volvió a salir en procesión la Virgen de Consolación y Lágrimas con el suntuoso manto que estrenara en 1929 y que se salvó por no estar en la iglesia de la Merced, así como las barras de bronce que sostiene el palio. Más adelante en 1963, Pedro Pérez Hidalgo tallaría para el trono del Cristo, las figuras de Longinos a caballo y el sayón. En 1997, el escultor malagueño, Rafael Ruiz Liébana talló las imágenes de las tres marías, completando de nuevo el grupo escultórico de la Sagrada Lanzada, destruido en los sucesos de mayo de 1931. Finalicemos esta breve historia recordando que cuando veamos pasar por las calles de Málaga a la bendita imagen del Santísimo Cristo de la Sangre, pidámosle con fe nos derrame su misericordia y confiemos en la ayuda valiosa que nos presta su Santísima Madre, Nuestra Señora de Consolación y Lágrimas.
Comentado por Adeclemar el marzo 27, 2011 a las 5:43pm

ARCHICOFRADÍA DE LA SANGRE

http://www.youtube.com/watch?v=Kuu9PC7KrlY

Interesante documento gráfico

Sería interesante poder comprobar la fecha de esta pelicula.

Personalmente, y por varios detalles, me atrevería a decir que su antiguedad es anterior a 1960.

 

 



Comentado por agui39 el marzo 8, 2011 a las 1:42am
hola soy hermano de la cofradia de la sangre y portador de nuesta virgen de Consolacion y lagrimas y espero q este año valla todo genial otra vez
Comentado por Adeclemar el marzo 6, 2011 a las 3:30am

Son las leyendas una de las fuentes de la Historia.

En varias ocasiones son muchos los  cofrades y amigos que me han pedido mi versión, mi humilde versión, de la leyenda del Cristo de la Sangre de Málaga.

Sin querer, ¡Dios me libre!, rivalizar con don Diego Vázquez Otero escribí esta versión que ahora os ofrezco con motivo del Pregón del cincuentenario de la bendición del Stmo. Cristo de la Sangre.

Más adelante subiré el resto del mencionado pregón para que podáis leerlo aquellos que no pudisteis asistir al mismo en y recordarlo los que si asistieron.

 

 

LEYENDA DEL STMO. CRISTO DE LA SANGRE

 

Los judíos, como era el día de la Parasceve, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el día del sábado, por ser día grande aquel sábado, rogaron a Pilatos que les rompiesen las piernas y los quitasen. Vinieron, pues, los soldados y rompieron las piernas al primero y al otro que estaba crucificado con Él; pero llegando a Jesús, como le vieron ya muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado, y al instante salió sangre y agua. (San Juan, 19, 31-34)

 

Muchos años después de la escena narrada por San Juan, nada hacíapresagiar la tragedia que se avecinaba a la familia de pescadores percheleros.

De seguro que la mar, esa mar que bañaba la playa malagueña de los Percheles, convirtiendo con la espuma de sus besos la gris arena en plateado tapiz, estaba serena; tan serena como el día en que los amigos del Ratbí de Galilea salieron a buscar el sustento de los suyos allá en Cafarnaúm.

Con la misma confianza en una mar serena en la que habrían de echar sus redes, los pescadores percheleros subieron en sus barcas y se dirigieron al otro lado de la bahía.

Como en Cafarnaúm, ya se había ocultado el sol tras las colinas que arropan a la ciudad cuando los primeros, los más afortunados en la faena, regresaban a la playa.

Como en Cafarnaúm, los más modestos, aquéllos que tenían las más humildes barquichuelas, aún tendrían que pasar largas horas faenando para lograr una pesca que les permitiera alimentar a los suyos un día más.

Como en Cafarnaúm, la noche llegaba para cerrar el día; la noche cubría con su manto tierra y agua; la noche quería ocultar a los pescadores cómo dos elementos, aliados entre ellos, iban a ser telón de fondo de un prodigio: el prodigio del Amor.

El mar se había alborotado por el viento fuerte que soplaba, la frágil barquichuela era un juguete entre las fuerzas del viento y el rugir del oleaje, nada podía salvar a los hombres que en ella iban; tan solo el Amor, el Amor con mayúsculas, podría hacer el prodigio de librarlos del naufragio.

El Hombre, aquel que era todo Amor, apareció sobre las aguas, y cuenta el evangelista que, casi sin darse cuenta los pescadores, su frágil barquichuela arribó a la playa.

Sin embargo, aquel predicador ya había muerto; decían sus seguidores por las playas percheleras, que al tercer día había resucitado, y que tanto en su muerte como en su resurrección, se habían obrado grandes prodigios. Por eso, aquellos percheleros humildes, sintiéndose a merced de los elementos, recordaron lo que los predicadores les habían contado, y allá, mar adentro, sin más punto de apoyo que aquel que les brindara su fe llana, se acordaron de la historia, se acordaron del Pescador de Galilea, y con voces que se confundían con el rugir del viento, el fragor del oleaje y el clamor del trueno, imploraron del cielo un acto de Amor que les permitiera llegar a tierra.

Mientras tanto, en la playa, sus vecinos unidos con esa fuerza con que la adversidad une a los hombres, trataban de consolar a sus familias, y en tanto los varones comentaban cohibidos la magnitud de la tormenta, las mujeres trataban de consolar a unas jóvenes que ya se sentían viudas de la mar.

Era imposible la vuelta a la playa, ni siquiera las mejores jábegas lo habrían conseguido, como pensarlo de las humildes barquichuelas. Si al menos Jesús de Nazaret, aquel a quien los mercaderes griegos llamaban el Cristo, estuviese verdaderamente vivo, cabría la esperanza; pero no, no estaba vivo, al menos ellos no lo creían realmente en el fondo de sus corazones; así lo  habían proclamado porque así les convenía en algunas ocasiones,  y además, en el caso de que estuviese vivo, sería realmente el Hijo de Dios hecho Hombre entre los hombres, y en ese caso ¿cómo tan poderoso Señor iba a perder el tiempo con ellos?. Con ellos que eran los parias de la ciudad, con ellos a quienes los potentados tan sólo les permitían acercarse para comprarles sus salazones.

Sin embargo, en tanto esto se pensaba en la playa, allá mar adentro, los hombres empequeñecidos entre los desatados elementos seguían elevando su grito al cielo: Señor, Tú eres mi Dios, en Ti nada me puede faltar.

Nadie se había dado cuenta, ni tan siquiera los niños, siempre tan proclives a reconocer al forastero, lo habían notado, pero allí estaba.

Era un hombre joven, de complexión fuerte, cabellos hasta la nuca y barba larga y partida, con mirada profunda, sus ojos, más que mirar la dramática escena, diríase leía los corazones partidos por el dolor y la desesperación. Un cierto aire de tristeza parecía embargarle, y realmente le embargaba, ¡que poca Fe respiraban aquellas personas!, ¿cómo era posible que olvidaran lo que los venerables hombres llegados de otras tierras les predicaran?, ¿cómo era posible que pusieran en duda que Jesús, el hijo del carpintero, el Ratbí de Galilea, el Cristo de los mercaderes griegos, había muerto y había resucitado, había andado sobre las aguas y había calmado la tormenta?

Nadie se había dado cuenta, fue un niño quien dio la voz de alarma: un extraño se ha hecho a la mar. Todas las miradas convergen en el mismo punto, una jabega se está alejando de la orilla, aún está suficientemente cerca para que todos vean a su remero, más sin embargo nadie le conoce.

Un muerto más que nos devolverá la mañana, dicen unos.

¡Vaya loco!, comentan otros

Y así, entre comentarios de los hombres y llantos de las mujeres, mientras la barca se aleja, en la playa madrugaba el alba.

Al matutino resplandor acompaña un grito de asombro. Allá lejos, casi en el horizonte, dos barcas siguen luchando contra la tormenta, una de ellas, la soberbia jábega, atoa la frágil barquilla que casi no sobresale del agua; poco a poco se acercan a tierra, y un grito de terror surge de las gargantas, en un golpe de mar la modesta barca ha ido a estrellarse contra unas rocas, sus tripulantes han caído al agua.

Todo parece estar perdido; el cansancio de toda una noche de lucha no permitirá a los naúfragos alcanzar la costa, y la jábega, con un solo remero, no será capaz de regresar.

De pronto todos enmudecen, el extranjero se ha lanzado a la mar, y luchando con la fuerza de cien hombres logra alcanzar a nado el arrecife, las olas lo lanzan una y cien veces contra la dura roca, y en una de ellas el cabo que portaba ha podido ser alcanzado por los naúfragos, quienes en un supremo esfuerzo consiguen acercar la jábega y subir a ella; ahora sí, con varios remeros la embarcación pone proa a tierra, y lentamente, pero con firmeza, van alcanzando la playa, su salvación es una realidad.

Mientras tanto, el forastero, agotadas sus fuerzas en el combate, , destrozado su cuerpo contra las rocas, ha expirado.

Va amainando la tormenta; lo que era sólo resplandor se ha trocado en oro que baña la bahía; la jábega arriba a la orilla, en tanto las olas van perdiendo su bravura. Abrazos, besos, felicitaciones…

Ya nadie se acuerda del forastero.

El día se gasta en celebrarlo, que no todos los días, luego de tan gran tormenta, todos se encuentran a salvo.

Ta sólo un niño no lo celebra; es el mismo niño que avisó de la marcha, mar adentro, del extranjero; él se ha quedado en la playa, una pregunta le está partiendo el pecho: ¿por qué, Dios mío, por qué lo habrá hecho?

El sol ha recorrido su camino eterno, de nuevo la playa está en silencio, y allá, en la orilla, sólo el niño y su pregunta bajo el azul del firmamento.

Más de pronto algo llama su atención, ¿qué es aquello que flota, qué es aquello sobre el mar y bajo el cielo?

Cae de rodillas, ahora sabe la respuesta.

Las olas, en suave vaivén, van acercando un cuerpo, un cuerpo malherido, sin duda está ya muerto, se pueden apreciar las heridas de su rostro, sus manos destrozadas, su costado, profundamente abierto y aún sangrante, es besado por las aguas.

¡Es Cristo! ¡Es el CRISTO DE LA SANGRE!

 

 

(Pulsando en la fotografía debe mostrarse en formato normalizado)

Óleo sobre lienzo obra de doña Concepción Jiménez Quesada - Pinacoteca de la Archicofradia

 

 

Comentado por Adeclemar el marzo 5, 2011 a las 5:31pm

Dolorosa (1858) de Antonio Gutiérrez  de León y Martínez, ( Málaga, 1831-1861)

Recuerdo de la visita realizada a la Casa de hermandad de la Archicofradía el dia 5 de marzo de 2011

 

(Pulsando en la fotografía debe mostrarse en formato normalizado)

 

 

Comentado por Adeclemar el marzo 4, 2011 a las 2:39am

Una antigua y preciosa fotografía de María Stma. de Consolación y Lágrimas.

 

Muchos no la reconocerán, pero seguro que los muchos que la recuerden se emocionarán al contemplarla...

 

(Pulsando en la fotografía debe mostrarse en formato normalizado)

Comentado por Adeclemar el marzo 3, 2011 a las 10:46pm

Una antigua y preciosa fotografía de María Stma. de Consolación y Lágrimas.

 

Muchos no la reconocerán, pero seguro que los muchos que la recuerden se emocionarán al contemplarla...

 

(Pulsando en la fotografía debe mostrarse en formato normalizado)

 

Comentado por antonio garcia gomez el noviembre 30, 2010 a las 6:57pm
me gustaría contactar con miembros de la cofradía que fuesen cofrades siendo hermano mayor Guillermo Ortega Muñoz. Afectuosamente antonio garcia gomez,autor de la foto que sirvió en su dia para copiar en mural que existe en la casa hermandad, en la que aparece La Virgen reclinada sobre el Cristo. .
 

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