García Alarcón esperará a que terminen las obras de rehabilitación de la ermita, en la que se van a invertir unos 300.000 euros.
La junta rectora de la Hermandad de Zamarrilla, que preside el prestigioso abogado Juan García Alarcón tiene decidido convocar elecciones para mediados del próximo año, una vez que concluyan las obras de rehabilitación de la ermita, situada en la calle Mármoles, que comenzarán en breve.
El Obispado emitió en diciembre de 2005 un decreto por el que se nombraba una junta rectora para hacerse cargo de la cofradía, tras problemas internos que desestabilizaron las relaciones entre hermanos. El prelado puso al frente de esta gestora a García Alarcón, hermano de Zamarrilla desde su niñez.
«Nosotros le preguntamos al vicario en 2007 y nos dijo que continuáramos. A finales de 2008 se lo volvimos a preguntar y nos recomendó seguir hasta 2010. De nuevo se lo planteamos y nos pidió que siguiéramos hasta que se termine la rehabilitación de la ermita, y eso será en febrero o marzo», declaró ayer a SUR el presidente de la junta gestora.
Los trabajos en la ermita, con una duración estimada entre seis y ocho meses, consistirán en actuaciones para evitar las humedades que actualmente sufre la capilla -una de las que tiene más trasiego diario de devotos- y una intervención en la cubierta para aligerar el actual peso que puede dañar la estructura. La inversión rondará los 300.000 euros, de los cuáles la Oficina de Rehabilitación del Centro Histórico, dependiente del Ayuntamiento, aportará una subvención de 96.000 euros, mientras que el resto lo sufragará la Hermandad de Zamarrilla a través de un préstamo bancario. Desde hace unos días, la cofradía ya tiene la licencia definitiva para empezar las obras.
En la última asamblea, a la que asistió el delegado de Cofradías y Hermandades, Francisco Aranda, se anunció el inminente inicio de las obras y la voluntad de convocar elecciones para que los hermanos puedan elegir a una nueva junta de gobierno, con un hermano mayor a la cabeza, después de que se haya constatado que se han apaciguado los ánimos en el seno de la cofradía.