Recuerdo como si fuese ayer, la mañana de un domingo cualquiera, como con mis 7 añitos le preguntaba a mi hermano “Por la otra virgen de Fusionadas”, mi hermano me decía: “Se llama Mª Stma. De Lágrimas y Favores, sale el Domingo de Ramos por la mañana”, algo que en ese momento no entendí. Pensé: “Si es de Fusionadas, ¿Porqué no sale el Miércoles Santo?” En fin, cosas de la edad.
Pasaron los años, mi familia cada vez en más número, se fueron haciendo Fusionados y mi padre siempre me insistía diciéndome: “Niñooo vente a Fusionadas con tu familia” y claro, siempre tan rebelde yo le dije: “Me haré Fusionado cuando Lágrimas y Favores tenga su trono”, a lo que alguien respondió “Sigue soñando porque Lágrimas y Favores incluso tendrá ya sus varales completos”. No voy a negar que me desilusionara.
Los días como siempre, imparables fueron pasando. Tu salida bajo palio, siempre se escuchaba “El año que viene…”, y nunca llegaba. Hasta aquella tarde en la que venía en el autobús con mi ¿Amigo? Digamos más bien Hermano Rafa, el hermano de mi edad que jamás tuve y en él encontré. Fue una llamada, que notición, ese Domingo de Ramos saldrías por primera vez con tu trono y bajo palio. “¿Qué hacen falta portadores?” Exclamé, muy curioso, que la persona que años atrás me dijese que siguiera soñando fue quién de alguna manera me dio el empujoncito para que llegase a ti.
Quizás así lo decidiste y como si de una premonición se tratase me hice Fusionado cuando por fin tus incansables hijos te cubrieron con palio verde y oro.
Llegó el día, 4 de abril de 2004 a las 6 de la mañana. Reconozco que a las 5:50 ya estaba con los ojos de par en par con ese cosquilleo en el estómago, tan típico de los cofrades. A las 6 en punto sonó la alarma del móvil con un mensaje que decía “Amos arriba que Lágrimas espera”. Así fue y allí estabas esperándonos a todos. Majestuosa y dulce, como esperando impaciente para derramar tus Favores por toda Málaga, creo y me atrevo a decir que por unos momentos tus Lágrimas se secaron.
A las 8 de la mañana era la hora prevista, a pasito corto a los sones de la marcha “Lágrimas y Favores” fuimos abandonando San Juan, y ocurrió lo que tuvo que ocurrir, enamoraste a toda Málaga.
Madre de Lágrimas, este año es mi quinto año bajo tus plantas, sólo te pido salud para los míos y para que pueda seguir contigo muchos Domingos de Ramos.
Mª Santísima de Lágrimas y Favores, ruega por nosotros.